La música del corto fue compuesta por el gran maestro Darío Eskenazi, con el que ya habíamos tenido el placer de trabajar en Y todo va bien. A caballo entre Nueva York, donde vive, y Boston, donde enseña a componer bandas sonoras, Darío compuso, orquestó e interpretó más de 20 minutos de música repartidos en 9 maravillosas piezas. Y en tiempo récord. Trabajar con Darío siempre es una delicia y además divertidísimo. Por eso queremos compartir este pequeño ejercicio, poco habitual: escuchar la música viendo la película sin el resto de la banda sonora. Ni diálogos, ni sonidos. Solo música. Es increible, ¿verdad?



Llega María

Un descapotable, una pareja de enamorados, un valle verde y luminoso lleno de vacas, chimeneas humeantes... todo ello observado a través del telescopio de un simpático pueblerino. La alegría que sentimos en estos momentos iniciales pronto se verá truncada por una noticia bomba pero, de momento, estamos entre "Verano azul" y "Sonrisas y lágrimas", a lo gallego.


Confesiones

María le anuncia a su padre la noticia. Honorio entra en pánico soterradamente, que no se note, que para algo es gallego, hasta que le hacen estallar, claro. En medio, los vaivenes de las réplicas y un inserto celestial cuando aparece ese ángel al que adora Galo, que se vuelve loco y Honorio también.



Preocupado

Honorio se ha quedado dormido esperando y está preocupado. El momento más real de todo el corto, el más de verdad, la ternura de los que sufrieron la enfermedad de la madre. Y termina con ese padre que no quiere perder a su hija y la música anticipa lo que está maquinando en su cabeza.

Delirio atómico

Así llamaba el montador a esta pieza de 7 minutos que comprende el viaje de Honorio desde la resignación inicial hasta la puesta en marcha de su solución final. El miedo a perder a su niña le empuja hacia la locura, con la estimable ayuda interesada de Galo. Por el camino comienzan a aparecer las meigas y los miembros del pequeño ejército de salvación veterinaria.

Reclutamiento

Honorio se lanza a la carretera a reclutar cómplices para su plan. Quiere impedir la boda de su hija., algo con lo que todo el pueblo está de acuerdo o se quedarán sin veterinaria. Podríamos haber utilizado gaitas y guitarras pero Honorio es de sangre caliente, casi caribeño.

La encerrona

Otro tema largo, de más de 6 minutos, para ilustrar las distintas fases de la comida: la desconfianza inicial, las insinuaciones, la complicidad de Galo, la llegada del cebo, el interrogatorio, la agresión física y la confesión. Todo un recital, casi un catálogo, para elevar a la audiencia hasta el salto al vacío que suponía el monólogo de Santi.

Por Santi

La historia de Santi hace desistir a todos de sus intenciones. El piano hace aflorar recuerdos enterrados en la memoria y sentimientos olvidados. Todos sumidos en una tremenda tristeza cuando llega María, su presencia hace de catalizador para que, desde ahí, solo podamos ir a mejor, hacia arriba.

Entremeses

La música de los créditos finales es un desarrollo de la utilizada en la secuencia de títulos de inicio. Los solos de los instrumentos van acompañando a las pequeñas secuencias en las que vemos la evolución de Honorio, mutado en experto mundial de la especialidad de su yerno. Terminamos subrayando la resignación de nuestra pareja protagonista, sabedores de estar ahí atrapados para siempre.

Trailer

Olga Román nos hizo su versión del tema original de "Guess who´s coming to dinner", aquel "Glory of love" de Jackie Fontaine. Con Dan Rochlis a la guitarra y Darío Eskenazi a lo Errol Garner con el piano. No caben más lujos en apenas 150 segundos.